Archivo mensual: junio 2013

Cuento de diamantes

Cuando las nubes están tristes

y las melodías quebradas

me salpican diamantes

que me rajan las entrañas

Un gran vacío me invade

que me agarra de los huesos

noto mi corazón como late

y como me hiela por dentro

Tal vez solo me caliente el frío

de la piel herida

o tal vez tenga miedo al alivio

de la inevitable pérdida

Y andando en la inmensidad me encuentro

rodando más allá del sentido

escribiendo aquel cuento

donde solo el dolor es merecido.

Simón Vidal Ferrandis


La llamada del silencio

Una llamada rompió el silencio

como el crujir de un hielo

las miradas se interrumpieron

desviándose hacia los infiernos

Se disfrazó al dolor

con un cordial lenguaje

dando de lado al humor

con sorbos profundos al brebaje

Encharcándose los ojos

de la savia del dolor

faciales terremotos

por decir adiós al amor

Quítate los zapatos esta vez 

no dejes huellas para volver

olvida esta tierra

donde tantas flores viste crecer

No busques refugio en otros valles

pues es labor del tiempo y no del hambre

Relaja el ceño y sonríe

que no todas las plantas son perennes

mira el cielo y descubre

como fluyen las estrellas y las nubes

Que la vida no son más que cuatro letras

que se escriben una tras la otra

con la caligrafía de la experiencia

formando nuestra existencia.

Simón Vidal Ferrandis


Dama oculta

Soy tu lacaya

Un ser difuminado

Caminante cabizbaja

Siempre en el lugar de lo olvidado

Un triste espejismo de realidad

que se diluye entre la gente

Soy una marioneta llena de bondad

que grita que le despierten

Noble y leal estoy siempre dispuesta

a seguirte como tu esclava, como tu princesa

Y galopo siempre a tu vera

entre los rincones más oscuros

eres la llama de mi vela

y yo de ti lo más oculto

Soy el velo que te susurra que vives

la tinta de tus palabras

Soy la mancha de lo que te persigue

las huellas de lo que te atrapa.

Simón Vidal Ferrandis


El precio que debemos de pagar

Sus más ardientes temperaturas

Surcaron un océano de pasiones

Sin más misión que convertirse

En dos animales que rugen

El tacto se convirtió en el arma

De sus delirios más carnales

Derramando la incipiente lava

De una lujuria, que los convirtió en imanes

Cubiertos por la niebla del pecado

Y muriendo en cada caricia

Se susurraban orgasmos

Con palabras prohibidas

Y bajo el manto de diamantes

Estallaron en el silencio

De las venas ardientes

Y estremecidos alientos

Pero el cielo tiene un precio

Y el elixir no es infinito

Por eso se recurre al olvido

Para no añorar lo sentido.

-Simón Vidal Ferrandis-