Archivo mensual: enero 2014

Tan solo dime cómo

Cómo puedo borrarte

si tallaste cada uno de mis huesos,

cómo puedo olvidarte

si vivo en el recuerdo de tus besos

Cómo puedo redimirme

del desquicio de buscarte en mi lecho,

de oler como un enfermo

cada mancha, cada resto

Mi hogar queda sometido a tu cabello

y mis sábanas exigen tu presencia,

mi despertar anhela tus bostezos

y en las frías noches, tan solo me abriga el eco del silencio

¿Dónde han quedado las noches

donde te vestía con palabras?

¿dónde han quedado las noches

donde te desnudaba con miradas?

¿Dónde se extraviaron nuestras mariposas?

¿dónde se incineraron nuestros sueños?

¿quién escribirá ahora nuestra estrofa?

¿¡quién cojones osa hacerlo!?

Hoy mi armario eligió el negro

y los árboles volaron hojas por mí,

hoy el cielo me guiño un ojo con un trueno

y la tierra, se llenó de espejos por ti.

Simón Vidal Ferrandis

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Lava del olvido

Violentas se estampan

tus lágrimas contra mi frente

empañando el cristal que me separa

de mi adicción siempre perenne

Tan solo una camisa me abriga

y vas calando gota a gota por las grietas

apenas sostengo mi cabeza erguida

y es el brillo de nostalgia lo que ves en mis pupilas

Aquellas lenguas afiladas

atraviesan mi pulmón

en mi mente permanecen clavadas

y siento que mi razón ya claudicó

Una alfombra de papeles mojados

bajo las gastadas suelas de un soñador

es la tinta de los arrebatos

de los gritos ausentes de compasión

En el suelo hay cristales rotos

vestidos de charcos

hay un frío avergonzado

de no ser una excusa para calentarnos

Y hay una tristeza encubierta

bajo las fallas de un berrido

hay un volcán de dureza

que arrasa, con la lava del olvido.

Simón Vidal Ferrandis


El aire que nos separa

Me encadené a tu libertad

esclavo de las palabras que vomité

y ahora me pongo a pensar

en todas esas alambradas que instalé

Fui un peso muerto en tu ascensión

una mochila cargada, aunque fuera de amor

y asalté tu cielo despejado

con mi legión de buitres, de dientes afilados

E hice que llegara el otoño

en pleno mes de abril

pinté con mi escala de grises

cualquier nube que pasara por aquí

Y llené de borrascas y tormentas,

aquel idílico jardín

fui la sombra perpetua,

de lo que esperabas de mi

Pero ya no elijo necesitarte

si no que cosamos nuestras alas

porque el regalo nunca será tenerte

si no sentir cerca, el aire que nos separa.

Simón Vidal Ferrandis