Extraño amanecer de primavera

No había acabado la noche

y ya había comenzado la mañana,

conforme el sol insistía en poner el broche

él se negaba, naufragando en sus ojeras

Esas que no son de pena

sino de miseria,

esas que no esconden nada

más que el llanto negro y seco de la metralla

Un basto arañazo de luz le partía la cara,

y el ensordecedor silencio de sus monstruos

gritaba desde la almohada

Grotesco escenario para un día de primavera,

de cerezos podados

y aroma a sudorosa franela

Y es que el verde dejó de ser esperanza,

para convertirse en un viscoso recuerdo

de sus retorcidas entrañas

Fatal desenlace de una historia arrastrada,

a costa de sueños falaces

y lágrimas desorientadas

Escrita con montañas de estiércol

sobre balanzas desequilibradas,

con secretos en camas vecinas

y con motines entre sábanas

Fue todo una ilusión nublada

una borrasca de mentiras,

un temporal de montañas nevadas

por la lluvia rancia de aquellas pupilas.

Simón Vidal Ferrandis

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3 responses to “Extraño amanecer de primavera

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