Archivo de la categoría: Historias con ritmo

El fuego es oro

Cuando la tristeza llega al olfato

y las fosas nasales ennegrecen

todo queda sentenciado

bajo nubes negras que enmudecen

Con llamas ardientes y vivas

provocadas por fríos corazones muertos

tan solo una “x” es sus listas

y millones de vidas al descubierto

Con animales desolados

que buscan refugio entre cenizas

son seres vivos arrastrados

a sus llantos de savia y resina

En estos grises desiertos

la verdad no es bienvenida

se especula con sentimientos

convirtiendo en oro la tierra prometida

Y no existe rabia, dolor ni odio

como el del ser vivo despojado

ni grito, clamor o alarido

como el del pueblo desterrado

¡Ya no danzarán cabellos al viento!

ni los troncos se erguirán desde el suelo

es tiempo del cemento

que destruye destruyendo.

Simón Vidal Ferrandis


Traición taurina

Y ahí danzaban dos

hijos de una misma madre

cuatro ojos enfrentados

luceros inyectados en sangre

No hay miedo en sus mentes

en las esperas dialogantes

ni miedo en sus extremidades

ardiendo en feroces ataques

La lucha del honor ha comenzado

sobre el doloroso manto dorado

esperando sonrojarlo

bajo el aplauso de los descorazonados

La noble bestia enviste con energía

sobre la cabeza, la espalda y las rodillas

Conoce bien esta balanza

y sabe hacia donde se declina

de repente, una espada le alcanza

una mirada desconocida

Y en menos de dos latidos

se llenó el baile de desconocidos

con lanzas, baderillas y cuchillos

atravesando sus fuertes tejidos

Y le hablaron de plazas gloriosas

y de batallas honorables

donde triunfaba la valentía y la fuerza

y no cabían los miserables

El vino se derramó en la arena

ahogándose con su propia sangre

¡grita perdiendo la oreja!

deseando la muerte a estos cobardes

Y si es verdad que esto era cosa de honor

faltan katanas clavadas en el pecho

vergüenza de cometer tal error

de un hermano sobre el lecho…

Simón Vidal Ferrandis


Manta de cartón

Tirado en la acera

con una manta de cartón

esquivando a la mentira

cubriendo a su corazón

Entre orines y desechos

se mueve con pasión

sin caminar derecho

mirando al suelo por temor

Hace tiempo que las penas le son dulces

y las heridas un regalo

le recuerdan que aun vive

y que aun puede lograrlo

Lúcidas ideas

de un guerrero del amor

asumiendo su avaricia

y descubriendo su error

Hace tiempo que sus dientes

duermen siempre a la intemperie

que ya no recuerda a ese rebelde

que no valora lo que le envuelve

Y desde su solitario rincón

en esta lúgubre ciudad

observa con pasión

a las personas caminar

Aprendiendo de sus pasos

y algo más de sus tropiezos

tal vez algo de sus llantos

y como no de sus fracasos

Y es que en esto de aprender

la cuestión es vivir

equivocándose cada vez

para después poder reír.

Simón Vidal Ferrandis