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Miénteme y dime la verdad

Ignórame,

y mírame a los ojos

miénteme,

y dime la verdad

Sedúceme,

y dime que me has olvidado

y con la mejor de tus sonrisas

astíllame el pasado

Bésame,

y dime que no me quieres a tu lado

escúpeme,

y arráncame los labios

Senténciame,

en la alcoba de tus piernas

y no dejes de susurrarme

que esto se ha acabado

Provoquemos el diluvio

de este amor amargo,

y fundámonos en los espasmos

de indagar en el pecado

Y cuando nuestros cuerpos, evaporen el ardiente cianuro

y exhaustos, nos rindamos al placer

tan solo quedarán dos fríos cuerpos abandonados

sobre las infectadas sábanas, de los que fuimos ayer.

Simón Vidal Ferrandis

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Tan solo dime cómo

Cómo puedo borrarte

si tallaste cada uno de mis huesos,

cómo puedo olvidarte

si vivo en el recuerdo de tus besos

Cómo puedo redimirme

del desquicio de buscarte en mi lecho,

de oler como un enfermo

cada mancha, cada resto

Mi hogar queda sometido a tu cabello

y mis sábanas exigen tu presencia,

mi despertar anhela tus bostezos

y en las frías noches, tan solo me abriga el eco del silencio

¿Dónde han quedado las noches

donde te vestía con palabras?

¿dónde han quedado las noches

donde te desnudaba con miradas?

¿Dónde se extraviaron nuestras mariposas?

¿dónde se incineraron nuestros sueños?

¿quién escribirá ahora nuestra estrofa?

¿¡quién cojones osa hacerlo!?

Hoy mi armario eligió el negro

y los árboles volaron hojas por mí,

hoy el cielo me guiño un ojo con un trueno

y la tierra, se llenó de espejos por ti.

Simón Vidal Ferrandis


Ojalá

Ojalá pudiera ser tu veneno

y pudiera matarte,

dulcemente desde dentro

Ojalá pudiera deslizarme por tu piel

cual gota sin brújula,

sobre un desierto de miel

Ojalá pudiera ser seísmo en tu pecho

cada vez que me escuchabas,

un silencio eterno…

Ojalá pudiera ser expatriado del dolor

de este abrazo húmedo,

de esta áspera seducción

Ojalá pudiera, ser gemido en tu oído

ojalá pudiera, no llorar cuando te escribo

ojalá pudiera, estar en tu firmamento

y cazar aquella estrella, que encendíamos con un beso.

Simón Vidal Ferrandis


Tal vez

Puede que al anochecer

encuentre la cama a medio hacer

y puede que tal vez

encuentre algún rastro de tu piel

Puede que al amanecer 

cierre las ventanas con tu corsé

resbale por tu espalda, sin querer

y haga régimen con tu miel

Prepare el desayuno con tus besos

y unte las tostadas sobre la almohada

tu cabello escribirá mis versos

haciendo zancadillas a la mañana

Huyendo de lo cotidiano

convirtiendo la pecera en océano

inventando el reloj de lo instantáneo

construyendo una escalera sin peldaños

Y puede que al atardecer

se me desgarre una sonrisa, sin querer

y puede que tal vez

sufra la resaca del placer

Porque seré rehén de tu recuerdo

una victima de mi memoria

me convertiré en prisionero

de la retina de mis cortinas

Simón Vidal Ferrandis