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Ojalá

Ojalá pudiera ser tu veneno

y pudiera matarte,

dulcemente desde dentro

Ojalá pudiera deslizarme por tu piel

cual gota sin brújula,

sobre un desierto de miel

Ojalá pudiera ser seísmo en tu pecho

cada vez que me escuchabas,

un silencio eterno…

Ojalá pudiera ser expatriado del dolor

de este abrazo húmedo,

de esta áspera seducción

Ojalá pudiera, ser gemido en tu oído

ojalá pudiera, no llorar cuando te escribo

ojalá pudiera, estar en tu firmamento

y cazar aquella estrella, que encendíamos con un beso.

Simón Vidal Ferrandis


El indio mudo

Llamadme loco

y señaladme con el dedo

llamadme incauto

y juzgadme en silencio

Porque hoy me quito los zapatos

y caminaré descalzo

hoy hundiré los dedos en el barro

y saltaré sobre los charcos

Hoy gritaré entre la multitud

entre este gentío de esclavos

hoy desafío a la rectitud

de esta sociedad de inadaptados

Me desnudaré frente a la lluvia 

y ralentizaré mi paso

observaré cada gota fría

que deslice en mi regazo

El rugir del viento

será mi melodía

y el más fiero escarmiento

tu más sincera envidia

¡Llamarme loco!

y señalarme con el dedo

llamarme incauto

y juzgarme en silencio

Porque hoy nadaré desnudo 

en el océano de tus miedos

y seré el indio mudo

que vivirá en tu recuerdo

Simón Vidal Ferrandis


La cara b

Fumo demasiado

lloro a menudo

bebo hasta quedar extasiado

y a veces estornudo

Grito en silencio

peleo solo y desnudo

mi sudor es rancio

y a quien me mira le escupo

Soy un dañado invento

una hoja arrugada en el suelo

un fallo en el experimento

un águila privada de su vuelo

Soy un cero

y a la vez el infinito

un rebelde en el recreo

un puto ser finito

Soy un ceño fruncido

una mandíbula apretada

unos músculos contraídos

una cabeza desquiciada

Me casé con el odio

despojado del amor

el dolor mi único repertorio

sin espacio para el perdón.

Simón Vidal Ferrandis


Ladridos desesperados

Ayer con tus palabras

y hoy con tus silencios

como flecha desalmada

me has roto por dentro

Ayer me pinchaste tu veneno

y hoy no hay cuerdo que te encuentre

te busco entre berridos de insomnio

en mi corazón busco esconderte

Con ladridos desesperados

que se pierden en el cielo

de un amante desbocado

sin licencia, sin miedo

Como un necio atrapado

en el vapor de tu silencio

sin la potestad de ser el dueño

de tu doloroso silencio.

Simón Vidal Ferrandis